viernes, 16 de junio de 2017

Puede.

Puede que me hayas durado lo mismo que un cigarro, pero has sido tú quien me ha consumido. 
Puede que bebiera para olvidarte, pero se me olvidó por lo que bebía y me acordé de ti.
Puede que ahora seamos dos extraños, pero me sé tu cara y tu cruz.
Puede que encendieras un fuego en mí que me redujo a cenizas, pero aprendí a no quemarme dos veces con la misma llama.

Puede que me dieras alas, pero fueron de papel mojado y con cada aleteo me sentía más cerca del suelo.
Puede que recuerde el sonido de tu risa, o puede que no.
Puede que destruyeras mis muros, pero ni un rasguño en mi coraza.
Puede que no te saque de mi cabeza, pero tiembla; porque lo hice del corazón.
Puede que agitaras mi mundo, pero no sabías que yo ya estaba en otra galaxia.

Puede que vuelvas,
pero por favor, no lo hagas.
Puede que muerdas,
pero no tengo miedo.
Puede que envíes flores,
pero las dejaré morir.
Puede que ya no sea yo,
pero porque he mudado la piel.

Puede que quieras,
pero no creo que puedas.

Puede que no estés, 
pero yo tampoco.

martes, 16 de mayo de 2017

Ahora que nadie nos ve.

Y ahora que nadie nos ve, perdamos las formas. Dejemos suelto nuestro instinto animal y no reprimamos las ganas. Corramos salvajes. Tú detrás y yo delante. Yo delante y tú detrás. Te sigo el ritmo, nuestros corazones se han puesto de acuerdo para latir a un mismo compás, para fundirse en uno solo; como tú y yo hacemos.

Ahora que nadie nos ve, gritemos hasta dejarnos la garganta, vamos a despellejarnos el uno al otro, hasta que las llamas se conviertan en cenizas. Volvamos a prender otro fuego si nos quedamos con las manos frías. Ahoguemos nuestros deseos en lujuria, seamos irracionales por una noche. Que tu mirada baile por todo mi cuerpo, recorriendo los lugares donde quieres perderte. Practiquemos el arte de ser indomables, impredecibles.

Ahora que nadie nos ve, seamos tan imprecisos como las estaciones. Provoquemos inundaciones en agosto, sequías en enero y llevemos la primavera al infierno. Sigamos con este juego, el de probarnos y volvernos locos. Continuemos con la respiración entrecortada. No se serenarán las emociones despertadas debido a la adrenalina que viaja por nuestro cuerpo al sentirnos libres, porque seremos invencibles, irreducibles.

Ahora que nadie nos ve, rompamos los esquemas establecidos por una sociedad que a cada segundo que pasa, carece de más valores; de más amor. Contagiemos la ilusión del primer roce, del primer derroche de fantasías aderezadas con besos tan ardientes como una supernova.

Ahora que nadie nos ve,
ni nos oyen.
Ahora que nadie vuela alto,
seamos libres.
Ahora que todos nos ven;
hagamos el amor.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Lone ranger.

Destruye lo que quieras, ahora mis raíces están rozando el infierno y es imposible moverme. El mismo infierno al que me llevabas cada noche. Ahora soy yo el que elige en que aguas hundirse, pero aprendí a nadar, al igual que andar, para irme lejos.

No intentes acercarte, soy un explorador solitario. Echaré a volar en cuanto te sienta cerca; unas barras de hierro han frenado estas alas de papel durante mucho tiempo. Ahora soy un tigre, o quizás un león, "he's on fire" les oigo decir; razón no les quito.

Busco otro cuchillo más afilado, no pienso volver a estar roto. Pensé que era de cristal, sin saber que el diamante también es transparente. He estado arriba, también abajo. A lo mejor estoy calmado, como la superficie del océano, sin que sepas todo lo que está ocurriendo en el interior; donde los más potentes torbellinos jamás vistos antes están en una lucha continua de superación. 

He calmado el hambre de fuego, he renacido de mis cenizas. Ahora sé brillar más que tu sonrisa. Quizá estoy siendo arrogante, prefiero llamarlo transparencia, puesto que estoy considerando realmente si necesito amarrarme a alguien para volver a ser feliz. Por supuesto, estoy solo a veces.

Siento las ganas de explorar toqueteándome como si de fuegos artificiales se trataran. Mi soledad y yo aprendimos a abrirnos camino en un mundo lleno de hipocresía y guerras frías. Derrumbando mis muros aunque aún así no pueden acceder a mí.

Solo quiero vivir mi propia aventura, mi única vida, y voy a hacerlo a mi manera, porque en este cuerpo mando yo. He aprendido a quererme, no, a amarme mucho más de lo que hice contigo, y créeme, ahora es imposible derribarme.

He estado lejos,
he estado cerca.
He sentido miedo,
he roto barreras.
Me puse límites,
los cuales ya ni veo.
He sabido ser
he aprendido a vivir.

martes, 3 de enero de 2017

Roma y sus ruinas.

He sentido miedo, he sentido como mis dedos se enfriaban y se estremecían, hasta que he dejado de poder controlarlos. Ahora todo me da vueltas, y me cuesta respirar, no me esperaba por tu parte algo así sin avisar. He sentido la profundidad del pozo al que caía desde que ponía un pie en el suelo por la mañana hasta que intentaba dormir. Como ya el viento no soplaba a mi favor, ni de cara; simplemente dejó de hacerlo.

El mismo que antes era capaz de poner en alerta roja a todo un país, de revolucionar y enredar los cueros cabelludos por donde pasaba. Que son los ecos los que a veces me hablan de ti. Sentados en las escaleras, esperando a que me dijeras que la vida es mejor en compañía, aunque no vi que te referías a ti sin mi.

Pero hoy me miro al espejo, sonrío, también lo hago con desconocidos. Me costó pero aprendí; el primer paso es mirarles a los ojos, da igual el sexo o la edad, tú les miras. Y luego haces con la cara una mueca de alegría, ¿¡en qué momento nos empezaron a cobrar por las sonrisas que regalamos!? Y poco a poco fui creyéndome que era feliz.

Ahora soy adicto a reír y a todas esas mierdas que antes odiaba. Pero una dependencia de las buenas, aunque tú me dijeras que todas son malas, no. Lo que pasa es que abrí los ojos y me percaté que no querías que supiera de esta. Ahora estoy avanzando, y me repito que Roma fue construida desde las ruinas y es un lugar genial, ¿por qué yo no?

Claro que tu realidad es otra, y que piensas que estaré comiendo de tu mano en cuanto decidas abrirla, te advierto que aunque tu vayas a volver a abrirla, yo no cortaré los puntos de sutura de mi pecho para que puedas entrar. Y menos después de la forma en la que lo hiciste, atacando desde dentro y conociendo los puntos de flaqueza, jugando sucio y sin dar tregua. Abriendo en canal y dejando que la sangre saliera en forma de cascadas.


Y ahora Roma es capaz de brillar como Nueva York.
Y ahora las ruinas serán mis puntos fuertes.
Y ahora donde había escombros, hay felicidad y lecciones.